Si usted se gana la vida cultivando, haciendo pastoreo, pescando, trabajando en el bosque, algunas veces con la ayuda de su familia; si se esmera por el cuidado de quienes quiere, día a día, aprendiendo lo que puede para mejorar su vida y la de ellos; si vive o trabaja en el campo y siente que la tierra, el agua y la comunidad hacen parte vital de su existir; de seguro usted es un campesino o una campesina.
Eso que usted vive, esa forma de relacionarse con la tierra y con los suyos, es lo que la Constitución colombiana, mediante el Acto Legislativo 01 de 2023, reconoce como una condición especial que merece protección. Se dice "sujeto especial de derecho" para señalar que la vida campesina tiene sus propias características, sus propias necesidades y sus propias formas de organización, y que por eso las leyes no pueden tratarla de la misma manera que al resto de los ciudadanos.
La Constitución Política de Colombia es el mandato mayor del país, el contrato más importante que tenemos los colombianos, porque ahí están escritas las reglas de juego que todos debemos seguir, desde el presidente hasta el campesino. Así, este reconocimiento en la Constitución implica que ningún otro mandato pueda desconocer lo que allí se establece. Eso significa que el Estado tiene la obligación de garantizar condiciones para que esa forma de vida sea posible, en aspectos como el acceso a la tierra, la educación, la salud, la comercialización y la protección de las semillas y los territorios. Pero también significa que lo que usted hace, lo que usted sabe y lo que usted cuida tiene un valor que la sociedad entera está llamada a reconocer.
Ser campesino en Colombia no es ni ha sido fácil. Durante mucho tiempo, este oficio y condición ha sido despreciado, mirado por encima del hombro como si fuera algo menor y ajeno al progreso. En correspondencia el Estado ha mantenido a las comunidades campesinas en un abandono permanente. Como consecuencia la población campesina es más pobre que el promedio del país, y esa pobreza se mide en la falta de agua potable y alimento; los jóvenes del campo deben partir a las ciudades ante la falta de condiciones básicas y empleos dignos. La carga más pesada la llevan las mujeres campesinas, que trabajan desde el amanecer hasta la noche sin que parte de ese trabajo sea reconocido ni remunerado.
Este reconocimiento no es un favor, es el resultado de una lucha histórica. El campesinado ha tenido que organizarse, movilizarse y resistir para ser visto, para ser escuchado, para que su voz tuviera peso, por ello han sido perseguido, estigmatizado, despojado y asesinado. A lo largo de las décadas, las organizaciones campesinas han librado luchas por el agua, por las semillas, por el derecho a producir y a vivir dignamente en sus territorios.
Las familias campesinas son la base de la economía, la sociedad y la cultura del país, por lo mismo, son su futuro.
-----------------------
Este reconocimiento al campesinado hace parte de un movimiento internacional más amplio, que en las Naciones Unidas ha llevado a una declaración sobre los derechos de los campesinos y de otras personas que trabajan en zonas rurales, donde se habla del derecho a la tierra, al agua, a las semillas y a la participación en las decisiones que afectan sus territorios.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario