¿El peaje va porque va? Otra cosa piensa la comunidad

Por Marcela Guerrero Capacho 




Fotografia: Dayana Villalobos 


El pasado 3 de noviembre se congregaron varios vecinos y vecinas de los Municipios de Choachí, Ubaque y Fomeque en el Centro Deportivo Cronos de Choachí con la firme intensión de evitar la reunión de socialización citada por la POB Perimetral de Oriente de Bogotá.


El peaje va porque va, dio a entender la funcionaria  de la Perimetral,  quien plantea en su invitación por redes a la socialización, que la POB dentro de sus obligaciones contractuales con la Agencia Nacional de Infraestructura ANI, contempla la construcción y operación de un peaje en la unidad funcional 3 B que va desde Colombia 86 hasta el municipio de Choachí. La funcionaria de la POB señala  que esta nueva propuesta de diseño cuenta con los permisos de Corponinoquia ya que la propuesta no afecta el uso y aprovechamiento de los recursos naturales y la obra se realizará dentro del derecho de vía lo que no afecta al Páramo de Cruz verde.


Sin embargo, otra cosa piensa la comunidad, que tuvo voceros y voceras de los tres municipios quienes dejaron claro, en un diálogo informal que se dio a las afueras del centro deportivo, que no se aceptará la implementación de un peaje por lo que se impidió la realización de la reunión de socialización de inicio de obra del peaje, requisito que debe cumplir cualquier contrato de obra pública para poder iniciar su ejecución. 


En primer lugar se alega las pésimas condiciones de la vía, especialmente la que conduce a Ubaque. No se puede pensar en un peaje viendo que la vía está en tan pésimas condiciones y no se puede pensar en un peaje que cobra  solo por el mantenimiento de un tramo de Colombia 86 a Choachí. Se requiere que hagan intervención urgente en la vía que conecta Choachí Ubaque Caqueza la cual se encuentra en gran deterioro siendo causal de varios accidentes.


Varios voceros y voceras  alegaron que dentro del contrato de concesión se contemplan peajes solo con el avance significativo  de la obra  completa, es decir con el avance de la POB en su totalidad en su objetivo de conectar la Calera con Cáqueza  


Por otro  lado se advierte este peaje afecta negativamente la economía de la región y los derechos de los usuarios de la vía quienes ya vienen afectados por los altos gastos en la gasolina, mantenimiento y reparación que se acrecientan con el mal estado de la vía en general.  


Este peaje implica un aumento significativo  en todos los servicios de transporte, comercial y de pasajeros, quienes no lo creen justo máximo con los riesgos asociados al tránsito por esta vía. 


Otro argumento es que pese a que Corporinoquia dio su concepto positivo según la POB,  la comunidad teme el grave impacto que una estación de peaje causa en el ecosistema de Páramo, pues no se está teniendo en cuenta la afectación de baños y servicios asociados a la habitabilidad de quienes laboraban en el peaje y el aumento de emisión de gases contaminantes en la zona.


Al final se denota la importancia de buscar mecanismos de participación más incluyentes. No se puede aceptar que pretendan representación de toda una comunidad con unos pocos líderes o lideresas voluntarios. Debe haber un sistema participativo que garantice la participación activa de la comunidad representativa del proceso  en la toma de decisiones, no solo en el tema del peaje sino en el tema de la culminación de la Perimetral como tal, pues las afectaciones que ha traído la perimetral al territorio son más que los aparentes beneficios, en términos ambientales, económicas y sociales. 


Para tener un contexto del tema perimetral recordar  que en septiembre de 2012 la Agencia Nacional de Infraestructura suscribe un  Contrato de concesión bajo el esquema de asociación público privada con la empresa Perimetral de Oriente de Bogotá con el objeto de construir una Carretera 4G que uniera Sopó con Cáqueza, generando así una alternativa vial para descongestionar Bogotá y unir el norte con el sur por el oriente de Cundinamarca.




Este megaproyecto se dividió en 5 unidades funcionales y una obra nueva: la variante de Choachí, la cual fue objetada por la comunidad organizada y las veedurías conformadas para tal fin, argumentando la necesidad de replantear el trazado por las condiciones físicas del territorio. 


Hay condiciones geológicas encontrándose  varias fallas geológicas en el trayecto, además de ser terrenos tendientes a la remoción por deterioro de los suelos. Hay condiciones  hidrológicas al encontrarse con 66 manantiales de agua, 24 de ellos aguas subterráneas y otros 24 escorrentías cuyo mal manejo puede implicar una afectación en los ciclos mismos del agua además de generar riesgo no mitigables por remoción en masa. El trazado además pasa cerca a la planta de tratamiento de agua y atraviesa los termales, los cual afecta la economía de la región pues como es bien sabido es uno de los principales atractivos turísticos del municipio. 


Esta objeción de la comunidad  fue respaldada  por la ANLA Agencia Nacional de Licencias Ambientales, quien obliga al concesionario a presentar un nuevo trazado, del cual todavía no se ha definido.



Fotografía Myriam Espitia 



Pese a que se impidió la socialización y el funcionario de la ANI se mostró receptivo a escuchar las razones de los voceros y voceras de la comunidad que allí se presentaron, en la vía mientras tanto estaban instalando un aviso que anunciaba el inicio de la obra el 11 de noviembre. Aviso que fue retirado horas más tardes y que vuelve a aparecer en la vía el día jueves 16 de noviembre, creando gran tensión en la comunidad del oriente cundinamarqués quien se verá afectada por dicho peaje. 


La propuesta de la comunidad es clara: No al peaje, e incluso hubo voces que dijeron peaje si, pero no así, invitando a la ANI y a la POB a que le den rápida  solución al problema del mal estado de las vías, antes de pensar en un peaje.




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